A finales del siglo XIX, España atravesaba un período de tensiones obreras, crecimiento urbano, desigualdades sociales y creciente conflictividad política. Las tabernas y cafés constituían espacios fundamentales de sociabilidad popular, discusión política y confrontación cotidiana. La España de la Restauración borbónica convivía con huelgas, anarquismo, caciquismo y una creciente crisis del sistema liberal. Poco después, en 1898, estallaría el llamado “Desastre del 98”. Riña en un café representa uno de los primeros pasos del cine español hacia la ficción narrativa. A diferencia de muchas vistas documentales de la época, Gelabert escenifica una pelea en un café popular, introduciendo acción,
dramatización y representación de conflictos sociales cotidianos. La película muestra cómo el cine comenzó rápidamente a interesarse no solo por registrar la realidad, sino también por recrear tensiones humanas reconocibles por el público. En cierto modo, anticipa la importancia que tendría, posteriormente, el realismo social dentro de la cinematografía española. Además, el filme refleja visualmente una España todavía marcada por la cultura popular urbana, las desigualdades sociales y los espacios de encuentro masculinos característicos del cambio de siglo.



