Asalto y robo de un tren constituye uno de los filmes más influyentes de la historia del cine y uno de los grandes fundadores del lenguaje cinematográfico moderno. La película narra el asalto a un tren, la huida de los bandidos y su persecución final. Aunque hoy pueda parecer sencilla, en 1903 supuso una auténtica revolución gracias al montaje narrativo, la alternancia de escenas, el dinamismo visual y el uso dramático del espacio. Edwin S. Porter convirtió el cine en acción, tensión y espectáculo narrativo continuo. El filme refleja perfectamente la construcción del imaginario nacional estadounidense: el ferrocarril como símbolo del progreso, la frontera como espacio de violencia y el triunfo final del orden sobre el crimen. Además, la película ayudó a consolidar el western como uno de los géneros fundamentales del cine estadounidense. La famosa escena final del pistolero disparando directamente hacia la cámara se convirtió en uno de los primeros grandes impactos visuales de la historia del cine. La película anticipa el cine de acción, el western clásico, el thriller y el montaje cinematográfico moderno. Asimismo, demuestra cómo el cine estadounidense comenzó muy pronto a construir mitos nacionales, relatos épicos y modelos culturales exportables al resto del mundo.

Asalto y robo de un tren (Edwin S. Porter)
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