Sobre el autor

Sobre el autor

Tomás Valero Martínez es licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona, autor de tres libros y de numerosos artículos. Ha impartido conferencias sobre cine y educación en varias Comunidades Autónomas. Es, además, el creador de CineHistoria.com, sitio especializado en las relaciones entre cine e historia, que ha sido citado en publicaciones como los diarios 'ABC' o 'El país', lo que ha propiciado, además, ser entrevistado en medios de comunicación como Mataró Ràdio, Radio Internacional, Radio Vitòria o la Xarxa de Televisions Locals de Catalunya.

Introducción

2014. El año del cine y la literatura histórica

A las generaciones de jóvenes actuales, a las que ya es habitual clasificarlas en distintos grupos según las letras finales del alfabeto (x, y o z, dependiendo de su manejo y convivencia con las nuevas tecnologías), se les había reprochado desde hacía mucho tiempo su falta de conocimiento histórico, su apatía política y social y, sobre todo, y en mayor medida, su salto al mundo en unos años en los que no había sucedido “ningún acontecimiento relevante”. A este respecto, el 11-S, primero, y la crisis económica después, reconocida por economistas de todo el mundo como la peor hasta el momento, llegaron para romper la aparente bonanza y tranquilidad de los años noventa, y para contradecir, al fin, la idea preconcebida de los chicos acomodados de clase media que no necesitan luchar por nada.

El 15-M, los movimientos en las redes sociales, la emigración casi necesaria y el surgimiento de nuevos partidos políticos que basan su mensaje en atraer al público juvenil, son sólo algunas pruebas de lo que este comienzo del siglo XXI ha influido en toda una generación que lucha por abrirse camino en la historia.

Y es, precisamente, en este contexto de cambio e incertidumbre, en pleno 2014, cuando  recordamos en un caso, y celebramos, en el otro, los aniversarios de dos episodios de nuestra historia reciente que han marcado el rumbo de los acontecimientos actuales, y que es necesario que tengamos siempre muy presentes, para asegurarnos de no repetirlos.

El primero, el centenario del comienzo de la I Guerra Mundial (1914), desencadenó, sin saberlo, el comienzo de una lucha sin precedentes que acarreó una serie de conflictos posteriores que terminaron en una segunda Guerra, todavía más horrible. El segundo, el 25º aniversario de la Caída del Muro de Berlín, es el hecho que marca, para muchos historiadores, el final de un belicista siglo XX que acababa con la retirada de las últimas alambradas alemanas.

La Gran Guerra

Sin duda, de los dos hechos históricos, ha sido el centenario de la Gran Guerra el que más inquietud ha suscitado en el público, ávido de conocer cómo fue aquella lucha encarnizada entre trincheras. Y los medios de comunicación, y las editoriales, han puesto mucho de su parte para poner a su alcance todos aquellos productos que tuvieran relación con el tema. De esta manera, surgían, también, las secciones monográficas de periódicos digitales de gran tirada dedicadas a recopilar fotografías, relatos inéditos, y, sobre todo, listas y análisis de las mejores novelas y películas sobre el conflicto.

Porque no cabe duda de que la Segunda Guerra Mundial ha acaparado más atenciones en los directores contemporáneos que la Primera, quizás por el mayor número de muertos, la icónica figura de Hitler, y la fuerza expresiva de las horribles imágenes del Holocausto judío. Sin embargo,  la Primera ha dejado tras de sí un conjunto de títulos magistrales de grandes directores, que merece la pena revisar, para entender mejor nuestra historia.

Así, para algunas generaciones, la imagen de esta batalla aparece personificada en el coronel francés Dax y sus soldados, saliendo de las trincheras para conquistar las filas enemigas en una cruda e interminable escena dirigida por Stanley Kubrick en Senderos de Gloria (1957).  Para otras más recientes, esta parte de la historia la encarna la sólida amistad de los dos atletas, interpretados por Mel Gibson y Mark Lee, que luchaban contra los turcos en Gallipoli (1981), y los más jóvenes, aunque más alejados en el tiempo de esta guerra, incluso crecieron descubriendo que en la Navidad de 1914, soldados alemanes, escoceses y franceses se dieron una tregua de 24 horas para celebrar las fiestas como hermanos, partido de fútbol incluido (Feliz Navidad, 2005). Ahora, gracias a este 2014 de aniversarios, jóvenes y mayores han tenido la oportunidad de rememorar y revisar éstas y otras cintas sobre la Gran Guerra, que ya han pasado a formar parte de las grandes obras maestras del cine del siglo XX.  Desde la clásica La gran ilusión (1937), de Jean Renoir, nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en su día, hasta la antibelicista y desasosegante Johnny cogió su fusil (1971), pasando por otras menos crudas como la multi-oscarizada Lawrence de Arabia (1962), y la más romántica y descafeinada La reina de África (1951), todas han acercado a un público alejado en el tiempo y con pocas referencias vivientes de este conflicto, a un acontecimiento que cambió el rumbo del mundo.

La caída del Muro de Berlín

La Caída del Muro de Berlín, y la reunificación de las dos Alemanias divididas, aunque se ha plasmado en menos ocasiones en forma de largometraje, también han despertado mucha curiosidad en este 2014. Quizás por eso, el fin de semana en que se conmemoró el 25º aniversario de este acontecimiento, el público se interesó por uno de los films más icónicos sobre este tema, Good Bye Lenin!  

Esta película alemana, dirigida por Wolfgang Becker, cuenta en clave de tragicomedia, la historia de la madre de Álex, una ferviente socialista que entra en coma en los meses en los que el régimen de la antigua Alemania del Este se está desmoronando. Cuando ésta despierta, sus hijos, conscientes de que enterarse de la Caída del Muro podría hacerle empeorar su estado de salud, fingen que todo continúa como antes.

Lo extraordinario de esta cinta, además de su sencillez a la hora de contar los hechos, es la manera en que plasma perfectamente las diferencias que había entre las dos partes del país, la socialista y la capitalista, a través de pequeños hechos cotidianos que nos hacen entender la magnitud de los cambios que se vivieron entre el 9 y el 10 de noviembre de 1989. Y el ejemplo más claro de esto lo representa la entrada de productos hasta entonces desconocidos en la Alemania del Este, como la Coca-Cola o los muebles de Ikea, y la desaparición de otros objetos locales que acabaron siendo sustituidos por estos nuevos de importación.

Pero Good Bye Lenin! no ha sido el único largometraje que ha querido mostrar a través de la comedia los rápidos avances que se produjeron en la Alemania del Este en los meses posteriores a la caída socialista. Berlin is in Germany (2001) relata una situación parecida a la de la madre de Álex a través de Martin Schulz, un preso que sale de la cárcel y se encuentra con una ciudad que nada tiene que ver con la que dejó antes de caer entre rejas. Un país totalmente nuevo al que tiene que acostumbrarse de golpe, y con algún que otro disgusto inevitable.

Otras películas de esta misma temática cambian el tono y abordan este hecho histórico desde distintos puntos de vista. Y, si bien es cierto que la mayoría de ellos colocaron su objetivo fílmico en el lado de los espías, la policía o los vigilantes que trabajaban en el muro, otros lo contaron desde el otro lado: la  odisea que vivió el pueblo llano al estar separados de familiares, amigos, y hasta parejas, por un gigante de hormigón. También, la de algunos que intentaron pasar al otro lado y encontraron la muerte o, casi milagrosamente, la salvación.

En el lado del poder, cintas como La vida de los otros (2006), que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera, entre otros premios internacionales, muestra el control que la policía secreta o Stassi ejercía sobre los círculos intelectuales en los últimos años de la República Democrática Alemana.

Al otro lado del muro, en Alemania Occidental, la resistencia de los grupos rebeldes queda plasmada en El silencio tras el disparo (2000), dirigida por el director Volker Schlöndorff, y que cuenta la misión de Rita, una integrante de la Fracción del Ejército Rojo que quiere dejar su actual vida como terrorista. Cuando recibe un salvoconducto que le permite pasar a la parte Oriental de Alemania, se refugia entre un grupo de obreros para pasar desapercibida, y comenzar una nueva vida.

La lista de títulos sobre espías que tienen que pasar de una zona a otra por algún motivo, incluye otros films como El espía que surgió del frío (1966), Funeral en Berlín (1996), o Cortina Rasgada (1966), cintas, todas ellas, más clásicas que las anteriores, y que abordan el conflicto tanto antes de la construcción del muro como después. Y dentro de este repaso, no puede faltar la versión cómica del genial Willy Wilder en Un, dos, tres (1961), donde el director saca el lado más hilarante de la compleja situación de división del país alemán. Porque, sin saberlo, esta historia propone una curiosa unión entre pasado y futuro, donde el amor, la Coca-Cola, y los conflictos de ideales, unen ambos tiempos: el actual y el de antes, aquel, en el que Europa todavía estaba dividida en dos mundos que permanecían separados por un muro de hormigón de 45 kilómetros de angustia, rabia, y dolor.

Nerea Sirera Pérez

Fuente: SIRERA, Nerea. (2018). “2014. El año del cine y la literatura histórica”. CineHistoria. ISSN: 2385-4197.


  • Project Name 2014. El año del cine y la literatura histórica
  • Date 3 agosto, 2018
  • Category Ensayos