Guerra de Independencia de los Estados Unidos

Historia Contemporánea y Cine – IV (2ª parte)

by Tomás in Ensayos

Causas de la Guerra de la independencia. De camino hacia la libertad

Causa común a los sucesivos estallidos sociales que se han desencadenado durante el transcurso del tiempo, es la carestía económica. No pocos de ellos desembocan en una revolución, al entenderse como tal, la subversión del orden establecido o la sedición colectiva. Ahora bien, para que se dé por cumplida esta última circunstancia, la sublevación se debe regir por una doctrina diseñada para la instauración de un nuevo orden. ¿Cuáles fueron las causas de la independencia norteamericana? Es indudable que las monarquías europeas, además de toda una constelación de posesiones coloniales, difícilmente pudieron sustraerse al influjo del pensamiento ilustrado, pues éste promovía el reformismo económico, ideológico, político, religioso y social. Muchos de los libertadores que encabezaron procesos de emancipación territorial, exportaron la estela de ideas que la Ilustración preconizaba. No es de extrañar, pues, que el miedo congénito de la clase alta a ser destronada del poder suscitara la creación de “cordones sanitarios”, allí donde la penetración ideológica se estimaba más permeable. Si a todo ese alud de tendencias, unimos, además, factores como la presión fiscal que la metrópoli ejercía sobre sus colonias, máxime, si éstas no eran de explotación, sino de poblamiento ((A diferencia de las colonias de explotación, las colonias de poblamiento eran aquellas que estaban pobladas por colonos procedentes de la metrópoli. Por el contrario, el fin del establecimiento de las colonias de explotación no era la ocupación, sino la explotación de sus recursos naturales.)), ya contamos con los ingredientes suficientes para que estalle una revuelta social, puesto que sus habitantes no tardarían en tomar conciencia de que poseían la capacidad de gobernarse a sí mismos sin la tutela del Imperio y, menos aún, de una adusta monarquía que en nada les iba. Desde sus orígenes, los colonos norteamericanos fueron las víctimas propiciatorias de los grandes dispendios que la metrópoli dilapidó en gravosas contiendas continentales, cuyo más preciado botín fue el control hegemónico de Ultramar. Pero la supremacía británica en el Atlántico estaba llegando a su fin. La política autoritaria del rey Jorge III y sus ministros, así como la imposición de gravámenes desproporcionados acabaron por colmar la paciencia de sus súbditos americanos, quienes, durante la celebración del Segundo Congreso Continental enviaron al monarca la siguiente declaración: “Ha abandonado nuestro Gobierno.. Ha asolado nuestros mares, devastado nuestras Costas, quemado nuestras ciudades, y destruido nuestras vidas” ((Vid. http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_III_del_Reino_Unido#Guerra_de_la_Independencia_de_los_Estados_Unidos)). Pronto se iba a producir una escalada de protestas que coronarían en la consabida Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. De entre todas ellas, las más destacadas fueron las que se oponían a la Revenue Act ((La Revenue Act o “Acta del azúcar” era un impuesto que gravaba la exportación de melaza para la elaboración de bebidas espirituosas, en especial, de ron. Como consecuencia de esta medida, no sólo disminuyó la competitividad del sector, sino que aumentó, por contra, el ya habitual contrabando colonial.)) (1764) y a la Stamp Act ((La Stamp Act o “Ley del timbre”, gravaba el papel legal. Tanto ésta como la anterior fueron revocadas, pero la espiral de despropósitos no se detuvo, pues la monarquía implantó una ley a posteriori la “Ley Declaratoria”, que obligaba a las colonias a respetar la legislación británica.)) (1765). Además de estos injustos impuestos, las Townshend Acts ((El desdoro del que estaba siendo objeto el comercio colonial por efecto de este impuesto, que tasaba las importaciones americanas, y de los anteriores, se representa en el blindaje económico, al entenderse como tal el hecho de que la actividad industrial seguía siendo de titularidad británica, lo que exacerbaba al empresariado autóctono que, en justicia, reclamaba poder ejercer su potestad sobre la economía local.)) de 1767, agravaron la tensión que ya dominaba a la población de las colonias. Pero la gota que colmó el vaso, si se me permite la expresión, fue el Motín del té de Boston ((El “Motín del té de Boston, del inglés Boston Tea Party, fue un acto de protesta en el que se lanzó al mar todo un cargamento de té. El descontento provenía de la creación de un nuevo impuesto sobre las importaciones, que afectaba a productos como el té. La monarquía británica pretendía, de este modo, castigar a los colonos americanos, quienes, para boicotear a la Compañía Británica de las Indias Orientales compraban té procedente de Holanda.))(1773) en protesta contra los impuestos que continuaban gravando el té. Ese episodio se considera el verdadero detonante de la guerra.