De cómo la prensa provocó una guerra

by Tomás in Ensayos

En 1973, Orson Welles daba a luz Fake, una reflexión cinematográfica que ponía en entredicho la veracidad de la no-ficción a través de lo que se ha dado en llamar “mockumentary” o falso documental. El cineasta que otrora provocó el pánico entre las masas cuando alertó a la población de una virtual invasión alienígena, dio a conocer un género que ha estado muchas veces al servicio del poder.  La “prensa amarilla” o sensacionalista, cuyos precursores fueron Hearst y Pulitzer demostraron que la mentira adopta la apariencia de noticia cuando se repite hasta la saciedad o, simplemente, cuando se le dota del efectismo necesario. Fake es una denuncia del medio, mientras que Ciudadano Kane lo es del objeto representado, en este último caso, del sensacionalismo bajo el que se ampara la “prensa amarilla” para inclinar torticeramente los acontecimientos a su favor.

Hoy publicamos un artículo sobre la guerra hispano-estadounidense de 1898, un episodio bélico que no sólo dio mucho que hablar, sino que, por si fuera poco, resultó muy rentable a arribistas como Hearst, que muy bien retrata Welles como si de un mockumentary a la antigua usanza se tratase. Esta es la historia de cómo la prensa provocó una guerra.