agosto 2016

Siempre es de agradecer todo acto de altruismo por leve que se nos antoje, y por más que sólo –que no es poco–, tenga por objeto levantar el ánimo de quien, nublado por la desesperanza, ni tan siquiera alcance a

Desde que produjo la película semi-autobiográfica Polizón a bordo (Florián Rey, 1941), Cesáreo González se había ido haciendo un hueco entre los productores de nuestra cinematografía, casi monopolizada -al menos, en cuanto a alcance e influencia, por la valenciana CIFESA-.